21 ago 2011

¿Qué es argumentar?

Básicamente, la argumentación es organizar un conjunto de ideas para comprobar la veracidad de un hecho. Es normal que, en la vida, toda persona se encuentre en situaciones en las que es necesario argumentar, es algo cotidiano, y depende de nosotros ser capaces de defender nuestras ideas con una buena argumentación.
Argumentar no es ninguna ciencia, pero tampoco es algo que se haga a la ligera, debe haber coherencia en lo que se afirma. Además, existen algunas características y diferentes tipos de argumentación, que permiten que, según lo que queremos defender, podamos usar diferentes métodos para dominar el arte de convencer.
Principalmente, es necesario conocer los hechos y exponerlos claramente, después se debe plantear la hipótesis propuesta a defender. A continuación, se explican las razones e ideas que tratamos de demostrar, teniendo en cuenta que, para afirmar algo, también debemos conocer las ideas contrarias y entenderlas, para así, poder refutarlas con los argumentos que defienden lo que se afirma.
Existen los siguientes tipos de argumentos: 
  • Causales: Son proposiciones que representan directamente una razón comprobada que provoca un hecho.  
  • Analógicos: Son argumentos en los que se tienen en cuenta otros ejemplos ya válidos.
  • Empíricos: Este tipo de argumentos requieren una aceptación de un argumento como verdadero porque un caso similar ya fue aceptado.
  • De Autoridad:  Estos argumentos parten de una fuente de información sólida, cuyas premisas se apoyan en acontecimientos comprobados.
  • Deductivos:  Estas proposiciones son aquellas que cuando una estructura argumental manifiesta una norma constante que deriva de la naturaleza o cualidades de las cosas, y que independientemente de la opinión de los sujetos, continúan confirmándose como ciertas.
Finalmente, la argumentación es algo que nos permite defender nuestras propias opiniones y, si es necesario, como en un juicio, refutar las de los demás. En la argumentación también es importante estar dispuesto a aceptar lo que piensan otras personas, y poner en duda, a veces, aquello en lo que creemos, así se es posible volver a leer e informarse y, si se logra volver a convencer de aquella creencia, es porque es verídica y podrá ser defendida con un buen ejercicio de argumentación en cualquier momento.

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